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Papá

Quizá no sufrí cuando me di cuenta de que mi padre no era parte de mi hogar cuando era niña y empezaba a obtener una conciencia de las cosas que hizo para alejarse y formar otra familia con 3 hijos más -mayores que yo- (mejor no cuestiono más), no me importó, no me dolió y pensé que era una invicta de los traumas y sufrimientos causa de los divorcios de los padres.

Me convertí en adolescente y ¡qué conveniente!, no tenía un padre que me limitara más allá de lo que mi madre; pude llevar hombres a casa, fumar en la ventana, tomar el auto cuando ni tenía licencia, llegar tarde, muy tarde; mentir para dormir en otro techo y tantas cosas que a mis treinta, ya las estoy olvidando.

Veintitantos años después, me di cuenta de que no, no me libré de las huellas del pasado. Lei que para crecer con una mejor salud emocional, es vital tener la protección y amor de un padre, que generalmente se hace de menos. En Sanborns vi un libro que se llamaba “padres fuertes, hijas completas”, algo así. Leyendo el prólogo me di cuenta de que es probable que muchos de mis miedos estén atados al pasado. Cosas como el abandono, la falta de una figura masculina resguardando nuestra familia, alguien que te hiciera sentir que no te falta nada y que hay un pilar con la fuerza de un hombre que sostiene tu techo todos los días. 

No te tuve, papá, aunque económicamente no desapareciste, pero no me escuchaste, no me preguntaste, no me hiciste reír.

Voy a tratar de seguir siendo tan mujer y tan fuerte como puedo, aún con mis miedos y mis agujeros emocionales.

Gracias.

Tags: Papá
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Crema de estrellas de hace muchos días

Empezó a sonar Crema de estrellas de Soda Stereo en mi iTunes, estaba trabajando agotada y enferma de enterogastritis, eso me dijo ayer el doctor. Había olvidado cuan maravillosa es esta canción, de atmósfera envolvente, nostálgica y de mucho sentimiento. Lo que no olvidé evidentemente es aquel día, se quedó muy grabado en mi memoria en los apartados de “buenos recuerdos”: Estabas sentado en tu cama, yo frente a ti en ese cuarto tan pequeño y oscuro, parecía más una madriguera o escondite, tenías tu guitarra en las manos y comenzaste a tocarla, crema de estrellas. Siempre me gustó, siempre me transportó, pero hoy sólo me llevó hacia ti, hacia esos días en que estábamos llenos de esperanza y ganas de hacer todo juntos, esos días en que no sabíamos que el destino nos había unido ya para siempre desde ese entonces.

Hoy, algunos años después, sentada en una oficina, saboreo y repito aquella canción que a los dos nos gusta y que pertenece a ese momento en el que sin saberlo, ya estábamos juntos para siempre.

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niknak79:

This cat knows how to relax

niknak79:

This cat knows how to relax

(vía sydney-briar)

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Mentiras tontas

Después de leer el post del blog de Tamara de Anda en El Universal, recorrí unos años atrás en mi mente y recordé algo, de ese tipo de cosas que te hacen sentir blush interior: La mentira más patética que le dije una vez a alguien, mi primer amor. Estaba en la secundaria, tenía 14-15 y él era 6 años mayor; así obvio tenía que tratar de impresionarlo aunque sea un poquito, comparado con lo que él me impresionaba a mi. Le dije que mis abuelos eran europeos, holandeses para ser exactos. La mentira fue el producto de mi imaginación, después de que él me dijo que su papá era de República Dominicana. También me dijo que su segundo nombre era Brandao y que por alguna razón no estaba registrado así en su acta de nacimiento.
Obvio quince años después les cuento que: su supuesto padre dominicano era falso, tampoco se llamaba Brandao, y era muchísimo menos impresionante e inteligente de lo que yo creía.

Lo chistoso fue: que cuando terminamos fue porque yo lo dejé por un holandés que conocí en el chat. :)

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Baraja de gatitos <3

Baraja de gatitos <3

(Fuente: mariusu, vía sydney-briar)

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Exnovio del mal

Hace varios, o incluso muchos años ya, tuve un novio. Era un novio del mal, como los llamo yo después de haber conocido a ésa especie de hombre.

Son de esos que la vida te manda para que te maltraten, te critiquen, se burlen de ti, te controlen, te culpen y aún así los ames sin motivo aparente.

Ese tipo que se cruzó en mi camino, una vez me dijo que el cinturón que tenía puesto encima de un suéter largo, se veía fatal -ya estando adentro de un bar-. Otro día se burló de mi en la puerta de su casa, por un pantalón pescador que me puse para ir a verlo (cuando yo creía que me veía guapísima). Era el típico controlador, celoso que se quedaba días con mi celular para probar que yo no lo engañaba. Odiaba a mis amigas porque decía él que eran un peligro inminente para mi. Iba por mi a la universidad y si algún compañero me saludaba o algo, ya veíamos venir un drama de telenovela.

No siempre fui un saco para boxeo, me defendí muchas veces y por eso fuimos protagonistas de intensos líos en su auto, en su casa o en la calle. 

Viví mil historias de terror que hoy día que las recuerdo y escribo, me río de él y por supuesto de mi misma por haber sido tan ingenua y ciega, pero mi recuerdo estrella de ésta experiencia, me sitúa en una cena, en el cumpleaños de su hermana; la mesa estaba llena de amigos, por supuesto amigos suyos y él dijo que mi blusa rayada parecía del Chompiras (todos rieron), a lo cual contesté que él era mi pareja perfecta: El botija (todos se carcajearon). Ese será mi WIN FOREVER con él y otro más… 

Hace unos meses me lo encontré por ahí, por donde siempre ha vivido y por donde se ve que siempre vivirá. Yo iba apresurada a tomar un taxi para el trabajo, despeinada y con la cara pálida. Él, mayor por 8 años (entonces tiene 38 casi 39) iba acompañado de su papá y se veía que iban a correr al parque de la colonia. Conclusión: vive con sus papás, es un solterón y por supuesto un amargado de mayor añejamiento al cual yo le di vuelta hace muchas hojas.

Tags: exnovio
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Hay canciones que quiero repetir en mi vida.

Estás tecleando en la computadora, estás caminando en algún lugar, comiendo en algún restaurante y empieza una canción y de pronto dejas de ser tú por unos segundos para volver a ser quien fuiste cuando escuchabas esa canción. Regresas 3, 5 o 10 años atrás cuando tu cabello era de otro color, usabas otros zapatos o ibas a la escuela.

De pronto regresas a ése instante donde ésa canción se hizo dueña de ti y de ése momento y de ahí en adelante, cada vez que la escuchas, vas a regresar a ése segundo, cuando alguien te estaba dando un beso, estabas comiendo en otro país, o te estabas fumando un cigarro afuera de tu casa. Es como si en un universo paralelo volvieras a vivirlo aunque sea por unos segundos, aunque sea a medias, pero viajas y nada logra impedirlo, simplemente te vas y te ves en ese punto de tu vida, un punto que ya no existe en el aquí y en el ahora. Con suerte es un momento mágico y no quieres ni regresar, con suerte hasta te acuerdas de texturas y ya en una de ésas hasta de olores y sabores!.

Estás un tiempo suspendido, tanto como tu canción, tu mente o tu entorno actual lo permitan. Si es posible, repites la canción.

Y vives de nuevo tu cumpleaños número 11, tu primer beso o un viaje en camioneta donde dormías y cuando despertaste veías las estrellas; esa vez que fuiste de vacaciones con tus amigos, que nada más importaba aunque no tenían dinero; cuando pisaste ese otro país donde dejaste algo tuyo, cuando abrazaste a alguien o comiste un pastel de fresa como ninguno, cuando te compraste ésos zapatos que ya tiraste y que amabas, cuando anduviste en esa bici, cuando él te dijo tantas cosas, cuando conociste a tanta gente que jamás volverás a ver.

Pero de pronto, alguien en el aquí y en el ahora, en la oficina, te habla, te pide algo. Alguien más empezó a hablar por teléfono, la canción maravillosa teletransportadora terminó. Adiós recuerdo, adiós momento, hasta pronto o hasta nunca.

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how i try to show my affection

how i try to show my affection

(Fuente: catleecious, vía sydney-briar)

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