Qué grande es mi fobia a las mariposas nocturnas, que definitivamente no puedo compartir ningún espacio con ellas. Ayer tuve que salirme del baño de la oficina y subir a orinar a otro piso.

Me pregunto qué demonios me provocan o qué me hace aborrecerlas así. Las encuentro totalmente desagradables, de figuras y colores que en su combinación las vuelven impactantes en un sentido negativo. Tienen una energía cargada que me hace querer huir.

Y me supongo que no soy la única, pues por algo las personas las identifican como señal de mal augurio o muerte.