Las raíces
Gran parte de mis inseguridades, veo hoy que fueron sembradas en el pasado. No goce de la peor familia del mundo, ni de la mejor. En realidad si fui feliz y mucho. Cuando se hablaba de la falta de un padre en mi familia o en la de los demás, para mi era algo insignificante. En realidad siempre pensé que mi vida había sido muy normal, que había gozado de una niñez y adolescencia como cualquiera. Podía presumir que jamás necesite a mi padre. Agradecí y lo sigo haciendo a mi madre, infinitamente, por haberme criado y cuidado como la mejor del mundo.
Y hoy, después de todo, me di cuenta que le tengo miedo al mar, a dormir completamente sola, a personas que quieren hacerme daño, a enfrentar cosas y circunstancias nuevas en la vida, así como obviamente al abandono!.