No me gusta
Maldita vulnerabilidad que me conforma.
Para cosas que ni me imagino, tengo fortaleza escondida y la saco a flote. Y para cosas tan sencillas como el saber qué opina alguien de mi (negativamente), cuando me da mucho coraje, cuando alguien me ofende cuando me entero de cosas que no debía enterarme (por metiche), es ahí entonces cuando me derrito como hielo.
Detesto ésa debilidad que a veces se asoma. De dónde se saca una cara fuerte, un candado para no llorar cuando no quieres, un “me vale madre” bien sincero a todo lo que no debemos darle importancia?!.
No sé, creo que debo seguir buscando hasta encontrarme de pie e indestructible a cosas que no tienen mayor importancia.