Un año es tan largo y tan corto.

Es increíble qué rápido pasa el tiempo y a la vez, cuántas cosas pasan en tan poco. Hace un año -y recordándolo ahorita por escuchar Leif Erikson-, me doy cuenta de que hace poquitito más de un año, en Diciembre de 2010 - Enero de 2011, mi vida era totalmente distinta, me encontraba en un mundo simplemente diferente, como si ésa yo hubiera sido otra yo, y tal vez así era. Vivía en medio del desempleo, algo decaída profesionalmente, con miedo de no encontrar un trabajo digno y donde existiera paz (ése miedo después de tener 2 trabajos del terror). En lo sentimental, estaba acompañada por una persona opuesta a mí, alguien que si yo era blanco, él era negro, así agua y aceite convivimos por un año tormentoso y maravilloso. Tuvimos momentos muy buenos y otros muy malos.

Hace un año vivía viajando constantemente, no tenía grandes responsabilidades o pagos pendientes. Mi mayor preocupación era encontrar estabilidad en todos los sentidos. Entre mis planes estaba ahorrar, comprarme un auto, regresar a Europa, encontrar al amor de mi vida, encontrarme a mi misma, sentir que era una mujer adulta y capáz de enfrentar la vida sin mis temores viejos, con mayor autoestima y seguridad.

En ésos días, fumaba, feliz pero en el fondo temerosamente y con el remordimiento de saber que tal véz enfermaría algún día por mi propia elección. Ah, pero cómo lo disfrutaba. Nada como una bocanada con un café caliente al final del día, o para acompañar una conversación. Formaba parte de mi vida. A veces lo extraño tanto.

Así pues, era un velero, no llevaba rumbo fijo, simplemente me estaba buscando, o buscando el camino que por fin definiría mi vida.

Hoy, a un año de todo éso, Enero de 2012, 13 kilos después: Encontré al amor de mi vida, estoy casada y en los próximos días seré mamá.

La persona que está a mi lado es mi complemento. No estaba segura si existía, hoy lo sé.

Duermo en una cama nueva, más cómoda y más grande, aunque ahora la comparto. Despierto en un cuarto nuevo, todo es nuevo. El ciclo viejo se cerró. Mi vida encontró un rumbo y ahora camino por él.