Extraño lunes, extraña sensación.
Ahora me estoy dejando llevar por “I see houses” de The Verve. Uno es muy necio escuchando canciones que sabemos nos van a romper en pedacitos por momentos.
Específicamente ahora, me he puesto a reflexionar en cuanto a cómo ha cambiado mi vida, y todo lo que me rodea. En que algunos de mis miedos han desparecido pero ahora también he conocido unos nuevos.
A ratos, en los últimos días, me he sentido algo desprotegida, solitaria e incapáz de poder compartir éste sentimiento. Éso mismo me ha hecho extrañar mis 8, 9, 10, 11 años, no lo sé, me refiero más al momento en el que me sentía totalmente despreocupada de todo, protegida por todo, como una pequeña niña al rededor de las faldas o los brazos de mi madre. Ése calor y alivio que uno siente cuando es niño y sabes que todo va a estar bien en cuanto tu madre te abraza, te consuela y te hace sentir que no tienes que preocuparte por nada, que no estás solo. Ésa sensación se ha ido y es extraño cómo me siento ahora.
Me preocupa que éso no vuelva jamás, que no exista otro gran consuelo y calor como el de la niñéz, que todo sea frío y adverso, que uno tenga que caminar siempre completamente solo durante ésta vida y sus espinas a los lados.